Decía el Sr. Mantero (optimista antropológico de la web 3.0) que la crisis no afectaría tanto, por lo que toda su familia estaba en el sector y… “full de buenas sensaciones viejo” (el Sr. Mantero no habla así, pero servidor lo percibió muy -muy- relajado de buena mañana). Si inviertes en futuro el presente no te asusta, si experimentas en lo que aún no se ha lanzado al mercado, la crisis no se lo puede llevar por delante.
Cuando se inventó el telégrafo y el ferrocarril el primer resultado de rebote fue inventar la hora universal. A finales del siglo XIX en EEUU había más de 180 usos horarios. Para recibir los mensajes telegrafiados y para que el tren llegara a su hora hubo que adoptar ese, en aquel momento, inesperado invento que tanta utilidad tendría para el resto de países. Pero hubo un caso ¡más fantástico aún!, de cómo una revolución se abre paso mientras la gente sigue “erre que erre” mirando el dedo que apunta al cielo y no al cielo que está por descubrir: los Unhorses carriage.
Cuando en el siglo XIX aparecieron los primeros coches les llamaron horseless carriage, o sea, “coche sin caballos”. ¡Se les nombraba por lo que no eran en vez de por lo que sí eran! Al principio no iban mucho más rápido que los caballos, pero acabaron cambiando el mundo mucho más de lo que lo hizo el telégrafo o lo haría después el teléfono. Digo esto porque hoy pasamos horas hablando de los móviles y de Internet, pero nadie sabe cuál será el próximo automóvil. Admiramos los ordenadores ¡y son una porquería!. Son monstruos incomodísimos de transportar, una tecnología que tiene 50 años y que no va a donde tendría que ir, que es lo que Donald Norman llama “la computadora invisible”. Pero ya hay gente que está trabajando en estas cosas. Se lo dije a Gatit, pero pensaría que me estaba burlando de él. Ya ves que no.
Además tienen muchos fallos: no hay suficientes en los colegios, se usan con programas que están hechos para las empresas y no para el mundo de la educación(*) y además porque la interfaz está basada en ventanas. ¿A quién se le ocurre?. ¿Por qué el chico tiene que aprender que la información se guarda en carpetas cuando vive en un mundo libre en el que no las hay?. ¡Están enseñando a clasificar la información en carpetas cuando en la realidad la información está libre!. El uso de ordenadores con estas herramientas sirve para habituarlos a la forma de trabajar de las empresas, de forma que éstas se ahorran la formación.
La segunda burbuja. Pero ya se sabe que la historia se repite primero como tragedia y luego como comedia, ¿Quién se llevará la mayor decepción cuando estalle la segunda burbuja?. La Web 2.0 llegó con un montón de promesas libertarias muy fuertes: que todos podemos opinar, que la política editorial podrán dictarla los lectores, que las multitudes son inteligentes… La primera burbuja no era democratizadora, sólo prometía que los innovadores y los más astutos iban a hacerse ricos. (¿veis como algunos viven la 2.0 con actitudes de la 1.0?). Esta es más romántica. Luego, la decepción será aún mayor. Si Vd. está trabajando en el futuro “unhorse carriage” de la web 3.0 esta crísis no le alcanzará: porque cuando la crisis sea, usted aún no será. Y cuando usted sea, esta crisis habrá pasado a la historia. No olviden: es el cielo a lo que deben aspirar y no al estúpido dedito.
p.d.- todo, absolutamente todo lo que aparece en este post, ¡todo! (o casi
) está vilmente copiado de una entrevista que Alejandro Piscitelli concedió el año pasado. Pero me ha parecido tan maravitupendo…
escuchaba mientras copypasteaba: “Discipline” (de 1981) no apto para oídos domesticados.
Escrito por johnymepeino
Escrito por johnymepeino
Escrito por johnymepeino 