Mi nombre es Ché Guevara vs Harvey Milk, La guerrilla.

27 Febrero, 2009

Salí con una enorme tristeza del pre-estreno de “Che, La guerrilla”, porque el Ché Guevara muere al final de la película. Aviso esto con tiempo porque si los nombres “Camilo”, “Inti”, “El Diego” y “Tania” no te suenan de tu época adolescente (Almost famous), jamás leiste un discurso del Ché, o  la revolución te la pela, el comunismo no es lo tuyo, de verdad, quedaos en casa. Esta generación está incapacitada si quiera para entender de lo que hablan las personas que aparecen en la película (es que no lo entenderán).

En atención a mcdiós no voy a desvelar de dónde se ha obtenido el guión de la pelicula. Que se lo curren los “Pro” de Blogdecine que ni se han enterado de la aparición de Matt Damon como cura católico discutiendo con el Ché Guevara y otros cameos. Me extrañó anoche saberme los diálogos de memoria, identificar puntos geográficos en la trama: “ahora viene lo de Valle Seco”, “ostras el ataque en La Higuera”. Pero NO ME EXTRAÑA que la academia del cine español no le dió ni un puto Goya a este film. A Benicio se lo dieron por vergüenza, al menos. Dicha familiaridad me permitió “jugar” a superponer las imágenes y las palabras de Ché, La guerrilla, con la imagen de Zapatero, Pilar Bardem, Almodóvar, Miguel Bosé, Ana Belén, vamos, todos los que participaron el homenaje a Fidel Castro (al que tampoco le ha gustado verse en la película) y sus 50 años de dictadura exrevolucionaria.

Al igual que me ocurriera en Full Metal Jacket , que el patio de butacas se ría cuando tú sientes congoja en lo que consideras una escena de especial dramatismo te pone en tu lugar: no eres de este siglo, tu época pasó, te gusta la peli porque refleja exactamente la historia de unos hechos de los que fuiste coetáneo. Pero eso significa que tú sobras en esta generación. Siempre que Xoan Andrés Milleiro quería tocarme los cojones hablaba de bloggers bohemios y de lo bohemio. Créanme si les digo que prefiero ser un muerto en vida. No dudo que esta generación hara en su día La vida de Ché.

Gracias a Steven Soderbergh en Ché, La Guerrilla, sólo aparecen los hechos, desnudos, la pura historia. Extremo que dbería cuestionar a la gente cómo pudo hacerse de un guerrillero como Ché, un icono Pop. Tenía miedo que hubiese “espectacularizado” al Ché como Gus Van Sant ha hecho con Harvey Milk. Mi nombre es Harvey Milk es a la verdadera historia de Harvey Milk lo que la ópera musical Evita es al Ché, lo que Jesucristo SuperStar a La Pasión de Cristo.

Para unos blogs de cine la peli “huele a potaje” (Blogdecine, of course…)

Para otros blogs de cine la consideran cine de kilates y un caramelo para el cine español.


Charlie Chaplin explicando la crisis económica

10 Febrero, 2009

Real como la vida misma. Imágenes rescatadas de uno de sus films. Y sin necesidad de Ninjas. Porque ya está bien que sean los capitalistas los que nos tengan que dar su versión oficial de porqué su "mundo liberal" se ha ido al puto  carajo.

y conste que si ya no publico es por el grado de cabreo que llevo encima. Les estalla la burbuja de la que nunca se reconocieron parte y ahora vienen a que les cuadremos los balances expoliandonos el bolsillo a los demás. ¿Tu papá nunca te explicó que si AHORA nadie te compra es tu jodido problema chaval?.


Ecologismo – Comunismo

25 Septiembre, 2008


Pero no me junten las dos cosas que luego proponen ecológicas glipolleces como: “Hoy cinco minutos de apagón en solidaridad con el planeta que mañana nos vamos a la noche en blanco de Madrid, que encienden ciento y pico mil focos azules en la ribera del Manzanares”.  No he visto bombillas de bajo consumo en las verbenas de tantos pueblos en fiesta como había este verano en toda la geografía española., ¿A quién pretenden engañar las administraciones con sus anuncios sobre ahorro energético?. En la crísis del petróleo de 1973 el franquismo decidió suprimir las sesiones golfas de cine, obligó a las compañías de teatro a terminar su función antes de las 00:00 horas, los “clubs” cerraban obligatoriamente antes de la medianoche y TVE finalizaba la programación a las 23:30pm. Había que ahorrar energía. No hablo de la demagogía de España de posguerra que tanto han descrito en sus libros aquellos que no la vivieron. Hablo de 1973.

Holanda fue pionera en prohibir (sí prohibir, ahí donde les ven) lo que los neolíberals llamarían hoy “la libre circulación”. No era extraño ver a trabajadores ponerse de acuerdo para ir juntos en el coche de uno sólo, como en las huelgas; total… ¿acaso no llevamos todos los dias al trabajo a cuatro plazas ocupadas por el aire?. Había que dejar el tránsito despejado para el Transporte Público, como si recuerdan, ocurrió cuando lo de circular matrículas pares un dia y los vehículos con matrículas impares otro dia. Aquello se hacía los domingos.

En lo personal, tengo la suerte de haber sido educado por mis padres (no por vulgares progenitores “A” y “B”), ya saben: “niño cierra ese grifo”, “niño no dejes la luz encendida si no vas a estar en tu cuarto”, “niño acábate todo el plato que es un pecado tirar la comida”, y ya de más mayor cuando la edad del pavo, estar pegado al teléfono y eso… “Chacho cuelga ya, que el contador luego pasa factura”. No vivíamos de las marcas de ropa. Sí, ya lo sé, ustedes son del Progreso (así luego se la hincan por detrás, por eso).  Si un niño quería ir a un manicomio no tenía más que, teniendo un pantalón de colegio en buenas condiciones (y cuando digo en buenas condiciones, todo el mundo tiene que entender que digo en buenas condiciones) emperrarse en que le compraran otro pantalón nuevo, sólo porque se lo había visto a su amigo Manolito. En Alemania los libros de texto eran del Estado, los estudiantes los recibían en clase al empezar el curso, y al terminar habían de devolverlos en perfecto estado dado que, en caso contrario, los padres tendrían que abonar su precio para que al curso siguiente el ejemplar fuera repuesto. Obviamente el Estado no se va a poner trampas a sí mismo, de modo que no hacían la socialdemócrata gilipollez de cambiar de libro de texto cada curso. Cuando los padres pagan entonces sí: el libro de tu hijo de 12 años no le vale al de 11.

Pero entonces ¿Dónde queda la libertad de los grupos editoriales?. Libertad para enriquecerse, of course, que a eso reduce el capitalismo el vocablo libertad. No exite presidente de gobierno en España que pueda peatonalizar el centro de Valencia, por ponerles un caso. Los comerciantes protestarían airados: “Es un ataque a la libertad de empresa“. En los 60 nos hablaban que la ecología debía estar en orígen, en el orígen de la cadena. La ecología no promueve que la gente cocine con leña (salvo los ricos con sus barbacoas, of course), se alumbre con velas, o deje de respirar para que haya menos contaminación. Eso no sirve comparado con el gran despilfarro de fabricar stocks para que funcione “su” economía,; la gran orgía de objetos repetidos que se ponen a la venta para garantizar la libertad de que, si tú  fabricas coches, yo tengo derecho a fabricarlos también… aunque sean iguales salvo en el aspecto; aunque muchos modelos de tantas y tantas gama no los lleguemos a vender.  Eso sí, cuando les hablas de la libertad de los trabajadores para poder usar esos mismos coches te dicen: “Hombre, eso…” Las cafeterías no cambian sus cafeteras porque se les quedan anticuadas, sino para garantizar la libertad de fabricar que tienen los empresarios del ramo.  Aquí “tó dios” tiene libertad y tiene derecho a vender cafeteras como los demás hacen. Las marquesinas de las paradas de autobús no se cambian tantas veces porque las nuevas posean asientos más cómodos, sino para garantizar la libertad de las empresas de mobiliario urbano de obtener beneficios fabricando unas nuevas y cambiándolas una y otra vez. Libertad para recalificar terrenos devastados por los incendios ¿Soy el único que ha visto descender este verano drásticamente los incendios ante las pocas expectativas de las constructoras para el próximo bienio?.

Los trabajadores no llegan a final de mes, los jovenes no tienen casa, las mujeres no pueden tener hijos porque las echan del trabajo ¿Y la pasarela Cibeles?, ¿Se puso alguna vez tu madre esos vestidos?, ¿Los llevará tu novia alguna vez?. ¿Es de interés común esa juerga golfa?. ¡Ah claro!, es ropa ecológica que ayudará a que no haya mujeres desnudas en África ¿Era eso?. No, es la libertad de los empresarios de la moda, ni se os ocurra poner en duda su derecho  !Si los neolíberals defienden precisamente eso, la libertad…! LIbertad de que sus fábricas textiles sean las que contaminen los ríos, Libertad de callarse cuando sus empresas creadas para mantener una central nuclear haga mal su trabajo y se produzcan fugas radioactivas, Libertad para alterar los precios y las medidas, Libertad para pactar precios con la competencia a espaldas de Estado, Libertad que los trabajadores deben salvaguardar cuando les llega la bancarota y entonces sí, el Estado debe intervenir para saldar sus deudas y darles “liquidez” en forma de millones en billetes. Pero por favor, no regulemos el consumo así se acabe el planeta, que la libertad de economía es sagrada y la ecología sólo es una optativa.

escuchaba mientras: Sligo Creek, The Al Petteway Group,


Lecciones de liberalismo: llámalo “progreso”, no digas “negocios”

24 Septiembre, 2008

A mediados del s.XX era frecuente observar en Paterna o Burjassot el paso del carro de la leche o el de la lejía. Aquello no sólo no contaminaba sino que siempre se veía alguna mujer recogiendo a su paso, los excrementos del caballo que posteriormente servía para abonar helechos y calas de las casas bajas de la contornada. A tan humilde ocupación se reservaba en las ocasiones de “exceso” del animal, unas monedas que las más estiradas entregaban a aquellas mujeres a cambio de un capazo de boñigas que tendrían el mismo destino: abonar jazmines, geranios, galán de noche e higueras que habían en el corral. Se llamó Progreso a terminar con aquel ciclo de reutilización. Hoy en cambio, nos invitan a reciclar. ¿Cuando mentían, entonces o ahora?.

Por aquella misma época, escaseaban en España el vidrio y el plástico. En las capitales importantes se pagaban “los cascos” de una leche envasada en cristal, así como el vino y la cerveza. Por entonces ya me había ido a vivir a Madrid, “los cascos” costaban dinero y ello nos impelía a manipular con cuidado la botella de cristal; si la rompías no te descontarían el dinero la próxima vez que fueses a comprar la leche. Los repartidores recogían los envases de cristal vacíos y en las industrias los limpiaban reutilizándolos posteriormente. Leche “limpia”, reciclado “en orígen” y mantenimiento del parque de botellas de cristal. Se llamó Progreso a terminar con aquel ciclo de re-utilización. Hoy en cambio, nos invitan a reciclar echando las botellas vacías en los contenedores de vidrio (rotas) y existe un negocio privado que dícese “reciclaje”. ¿Cuándo mentían, entonces o ahora?.

Ya a principios de los 70 a los críos ni se nos ocurría romper alegremente las hojas de nuestros cuadernos escolares; el papel y el cartón tenían mucho valor. Tanto, que en vez de bolsas de plástico el frutero hacía cucuruchos con hojas de periódico, como el verdulero, que para eso nuestras madres tenían el bolso de la compra donde transportar (además siempre era el mismo) la compra. Los matromonios tenían muchos hijos que alimentar, no como ahora que vivien solos o en pareja pero sin hijos… ¿Qué coño meten en los carros entonces, que siempre salen de Carrefour a rebosar?.

Si lo encontrábamos en la calle o a nuestras casas llegaban embalajes, no lo tirábamos al contenedor (entre otras cosas porque no habían), sino que lo amontonábamos en la galería de casa o bajo nuestra cama. Cuando en la pandilla echábamos cáculos de cuantos kilos podríamos entre todos tener, lo llevábamos a vender (¿Acaso ahora no pasa el camión por nuestra calle para realizar esa misma tarea con los contenedores?) y el trapero nos daba unos cuartos con los que alimentábamos un poco más nuestras huchas. Se llamó Progreso a terminar con aquel ciclo de reutiliación “hippies bohemios, salid del atraso ¿no veis que vivimos en la era del Progreso?”. Hoy en cambio pagamos revistas y periódicos que nos mandan tirar al contenedor del papel… pero no nos dan ni un cent de euro. Y lo llaman Progreso. ¿Cuándo mentían, entonces o ahora?.


Economía de guerra II

21 Septiembre, 2008

El jueves de esta semana Dmitry Anatolyevich Medvedev – Дмитрий Анатольевич Медведев – ordenaba inyectar 2 billones de rublos para dar liquidez a los mercados financieros rusos, tras el desplome de la bolsa de Moscú; al día siguiente George Bush hizo lo propio en Estados Unidos. No entiendo cómo TVE* no dice que parte de esos miles de millones de dólares acababan de ser des-invertidos de Rusia.

No entiendo cómo TVE* incluye el alza del precio del crudo como agravante de esta crisis en ciernes, pero ignora informativamente que las características del entramado financiero ruso hacen que si baja el precio del barril de petróleo (estaba en 140 y anda ya casi por los 95) la economía rusa se viene abajo. Añádase a esto el encarecimiento del cereal y que los inversores occidentales tienen orden de sacar el dinero que tenían en Rusia y mi mente vuela de nuevo a 1989. ¡O peor!, a la crísis de 1998 fruto de la cual Rusia decidió que ya había llegado el momento de devolverle a occidente la jugada sucia y se marcó como objetivo volverse a hacer respetar en el ámbito geoestratégico.

Las bolsas europeas y norteamericanas se han desplomado, sí; la de Moscú suspendió las cotizaciones (no es la primera vez) ininterrumpidamente, porque sus tres grandes bancos: Sberbank, VTB, y Gazprombank estaban al borde de la bancarota.

Se ha aireado bastante que las medidas de choque (que sólo sirven para retrasar la debacle que se avecina) aprobadas por George Bush, han sido asumidas y apoyadas por Barak Obama. No entiendo cómo TVE* no dice que en esa misma reunión Barak Obama señaló la conveniencia de tomar en serio la amenaza pakistaní y prometió apoyar la nueva estrategia de USA de castigar a la población del oeste de Pakistán con incursiones aéreas, siguiendo las ideas de su “Inspirador” en política internacional Bruce O. Riedel.

TVE* : te lo digo Juan, para que me oigas Pedro.


Donde te digo Chile…

10 Septiembre, 2008

Se había acumulado mucho daño, mucha pobreza, muchas injusticias. Los obreros ya no podían más y las palabras tuvieron que pedir lo que debían. De una a otra oficina como ráfagas, se oían las protestas del obrero. De una a otra oficina los señores, el rostro indiferente o el desprecio. ¡Qué les puede importar la rebeldía de los desposeídos, de los parias!. Ya pronto volverán arrepentidos, el hambre los traerá cabeza gacha.

Es justo lo pedido ¡y es tan poco!… ¿Habremos de perder las esperanzas?.

SolidarizaT: Generación K


Esteban Saiz: porqué la crisis no arrastra a internet

8 Septiembre, 2008

Claramente, los españoles estamos en desventaja en ese aspecto, siempre se ha dicho que como vivimos en un país barato, no debemos cobrar lo mismo que franceses, alemanes, ingleses y resto de europeos.

Al final, te das cuenta, que si te vas a Berlín, Hamburgo, Paris, Cardiff y visitas un supermercado, como mucho puede variar el carro de la compra 20€ a la semana y esa gente está cobrando 2500-3000 euros.

Luego vienes a España y te das cuenta que nadie cobra eso, pero en tiempos de burbuja (inmobiliaria) miles de curritos hacen horas extras a destajo y a su nomina de 1200 € suman otros tantos en negro como horas, tienen 2400 € al mes, lo que les permite, descontando los 1000 y pico dela hipoteca poder irse de copas (y consumir algún estupefaciente que otro) los fines de semana y todos tan contentos.

Las consecuencias: parón tecnológico, problemas sociales, accidentes de tráfico, burbuja inmobiliaria,.. me hace gracia que las constructoras que se han enriquecido a costa de los ilusos que han pagado 300000 € mínimo por un piso (sres. al coste y con materiales decentes un piso de 90 metros cuadrados no vale más de 60000 €), ahora reclamarán la intervención de un Estado ahogado por las prestaciones de desempleo y demás gastos consecuentes de la crisis, para ayudar a sus empresas que están en números rojos y con dueños en bancarrota que tienen mil propiedades a nombre de familiares y mascotas domésticas.

Como ves ni nombro a inmigrantes, ni me quejo de ellos, pues únicamente han llegado al efecto llamada del paraiso en el que pensabamos que viviamos los españoles.

Y en todo ésto, Internet se siente como un entretenimiento, pocas empresas que participen del desarrollo económico real la tienen como herramienta ¿o acaso crees que las hormigoneras para las obras de Seseña recibían un mail del ‘pocero’ para saber cuando tenían que ir?

Eso es lo que ha salvado los pocos negocios que hay en la red, que han pasado de ellos y que se ven como algo para pasar el tiempo (pillar un viaje, un vuelo, leer el periódico gratis… )


¿Cuál será el próximo “Unhorse carriage”?

7 Septiembre, 2008

Decía el Sr. Mantero (optimista antropológico de la web 3.0) que la crisis no afectaría tanto, por lo que toda su familia estaba en el sector y… “full de buenas sensaciones viejo” (el Sr. Mantero no habla así, pero servidor lo percibió muy -muy- relajado de buena mañana). Si inviertes en futuro el presente no te asusta, si experimentas en lo que aún no se ha lanzado al mercado, la crisis no se lo puede llevar por delante.

Cuando se inventó el telégrafo y el ferrocarril el primer resultado de rebote fue inventar la  hora universal. A finales del siglo XIX en EEUU había más de 180 usos horarios. Para recibir los mensajes telegrafiados y para que el tren llegara a su hora hubo que adoptar ese, en aquel momento, inesperado invento que tanta utilidad tendría para el resto de países. Pero hubo un caso ¡más fantástico aún!, de cómo una revolución se abre paso mientras la gente sigue “erre que erre” mirando el dedo que apunta al cielo y no al cielo que está por descubrir: los Unhorses carriage.

Cuando en el siglo XIX aparecieron los primeros coches les llamaron horseless carriage, o sea, “coche sin caballos”. ¡Se les nombraba por lo que no eran en vez de por lo que sí eran! Al principio no iban mucho más rápido que los caballos, pero acabaron cambiando el mundo mucho más de lo que lo hizo el telégrafo o lo haría después el teléfono. Digo esto porque hoy pasamos horas hablando de los móviles y de Internet, pero nadie sabe cuál será el próximo automóvil. Admiramos los ordenadores ¡y son una porquería!. Son monstruos incomodísimos de transportar, una tecnología que tiene 50 años y que no va a donde tendría que ir, que es lo que Donald Norman llama “la computadora invisible”. Pero ya hay gente que está trabajando en estas cosas. Se lo dije a Gatit, pero pensaría que me estaba burlando de él. Ya ves que no.

Además tienen muchos fallos: no hay suficientes en los colegios, se usan con programas que están hechos para las empresas y no para el mundo de la educación(*) y además porque la interfaz está basada en ventanas. ¿A quién se le ocurre?. ¿Por qué el chico tiene que aprender que la información se guarda en carpetas cuando vive en un mundo libre en el que no las hay?. ¡Están enseñando a clasificar la información en carpetas cuando en la realidad la información está libre!. El uso de ordenadores con estas herramientas sirve para habituarlos a la forma de trabajar de las empresas, de forma que éstas se ahorran la formación.

La segunda burbuja. Pero ya se sabe que la historia se repite primero como tragedia y luego como comedia, ¿Quién se llevará la mayor decepción cuando estalle la segunda burbuja?. La Web 2.0 llegó con un montón de promesas libertarias muy fuertes: que todos podemos opinar, que la política editorial podrán dictarla los lectores, que las multitudes son inteligentes… La primera burbuja no era democratizadora, sólo prometía que los innovadores y los más astutos iban a hacerse ricos. (¿veis como algunos viven la 2.0 con actitudes de la 1.0?). Esta es más romántica. Luego, la decepción será aún mayor. Si Vd. está trabajando en el futuro “unhorse carriage” de la web 3.0 esta crísis no le alcanzará: porque cuando la crisis sea, usted aún no será. Y cuando usted sea, esta crisis habrá pasado a la historia. No olviden: es el cielo a lo que deben aspirar y no al estúpido dedito.

p.d.- todo, absolutamente todo  lo que aparece en este post, ¡todo! (o casi :D ) está vilmente copiado de una entrevista que Alejandro Piscitelli concedió el año pasado. Pero me ha parecido tan maravitupendo…

escuchaba mientras copypasteaba: “Discipline” (de 1981) no apto para oídos domesticados.


Lecciones de liberalismo: el ladrillo, icono de la libertad.

18 Agosto, 2008

Los depredadores naturalmente, son hombres. Se les llena la boca llamándose empresarios. De la construcción, claro está. Pero a la legua se les vé el currículum. Y cuando hablan, no digamos. No saben que la clase no se hace, se nace con ella. Por eso algunos llevan camisas de manga larga, incluso en verano.

Es tanta su cultura que si les preguntaras para qué sirve un árbol, te contestarían que para hacer muebles. Y si les dijeras ¿Y qué opina de los animales? Dirían: “¿Animales?. Como más me gustan son asados; como las gambas; o como el venado frito; cuanto mejor sepan, más me gustan.”

Y se reirán se su chiste, ¡seguro!. No saben que cuando talan un bosque o una masa forestal o arransan una playa virgen o una costa impoluta para llenarlos de ladrillo y cemento, hacen desaparecer millones de de seres, grandes y pequeños, animales y plantas, retoños y savia nueva.

Llegan los depredadores… con sus excavadoras y bulldozzers.Llevan en el bolsillo, con la tinta aún fresca, el acuerdo firmado con los políticos de turno. Depredadores, igual que ellos; zafios igual que ellos. Y se ríen. Y para celebrarlo se van al restaurante de lujo. Y se hartan de marisco cocido, de chuletones de ciervo. Qué se yo…

Y así año tras año. Verano e invierno, primavera u otoño. Da igual. Los depredadores no respetan los ciclos de la vida para hacer su felonía. El negocio es el negocio. Depredadores del ladrillo y del cemento. ¡Qué pena me dan!.

Miguel Ángel Gómez Romero, en carta suya publicada en 20minutos


El crítico sonríe y Viejos con Sprite

27 Julio, 2008

En la línea del márketing de guerrilla lanzado por Log Night*, ha traído a mi memoria algo que se produjo en los 70, un fenómeno curioso de márketing antisistema, que colapsó las centralitas de la empresa BRAUN en los Estados Unidos de América. Utilizando un diseño idéntico a los estuches de máquinas de afeitar de la época, (vendría a ser algo así como el iPhone de BRAUN), inundaron el mercado publicitario con su “El crítico sonríe”.

El crítico sonríe, se anunciaba como un electrodoméstico revolucionario, poseía un diseño parecido a la actual Braun Pulsonic. Sólo que en plástico negro, voluminosidad de las maquinillas de entonces y aunque en ningún momento se mostraba el logo de BRAUN, la gente acudió a las tiendas demandando el producto nuevo “de la casa BRAUN”. El anuncio era sensual: hombre y mujer que tras realizar el coito él se empieza a poner nervioso y ella corre a buscar el estuche de Braun del que extrae con mirada inquisidora a su pareja, un artefacto que pone en marcha sólo que en vez de cabezal de afeitado se ajustaba… ¡una dentadura postiza!.

Si el grado de satisfacción sexual de la chica había sido alto, bastaba con adelantar la palanquita apenas a la posición uno. Si por el contrario el individuo además de torpe en la cama, venía poco dotado de serie, la señorita ponía la lengueta en la posición 5 haciendo chocar los dientes entre sí a gran velocidad. Era entonces que el crítico sonreía. Ante la demanda de “El crítico sonríe” , los comerciantes llamaban a la casa BRAUN pidiendo el dichoso producto. La casa BRAUN afirmaba desconocer su propio “producto estrella”. Pero las espectativas de los consumidores crecían cuanto más se percataban de “la gran demanda” (falsa) del nuevo producto, que hacía imposible encontrar una tienda en la que aún quedara.

El objetivo de los universitarios no fue otro que demostrar cómo colapsar fácilmente el sistema capitalista  creando una gran demanda en el “consumariado” para un producto que no existe en la cadena de producción capitalista, y por otra parte demostrar lo que todos sabemos… el consumidor de TV es bastante tonto. Si tienen cámara de video, no duden que podran expresar mejor sus ideas y convertirse… en el mejor vendedor del mundo. ¿Es viejo?, beba Sprite.

Log Night* es otro producto de la factoría  ZItun