En la línea del márketing de guerrilla lanzado por Log Night*, ha traído a mi memoria algo que se produjo en los 70, un fenómeno curioso de márketing antisistema, que colapsó las centralitas de la empresa BRAUN en los Estados Unidos de América. Utilizando un diseño idéntico a los estuches de máquinas de afeitar de la época, (vendría a ser algo así como el iPhone de BRAUN), inundaron el mercado publicitario con su “El crítico sonríe”.
El crítico sonríe, se anunciaba como un electrodoméstico revolucionario, poseía un diseño parecido a la actual Braun Pulsonic. Sólo que en plástico negro, voluminosidad de las maquinillas de entonces y aunque en ningún momento se mostraba el logo de BRAUN, la gente acudió a las tiendas demandando el producto nuevo “de la casa BRAUN”. El anuncio era sensual: hombre y mujer que tras realizar el coito él se empieza a poner nervioso y ella corre a buscar el estuche de Braun del que extrae con mirada inquisidora a su pareja, un artefacto que pone en marcha sólo que en vez de cabezal de afeitado se ajustaba… ¡una dentadura postiza!.
Si el grado de satisfacción sexual de la chica había sido alto, bastaba con adelantar la palanquita apenas a la posición uno. Si por el contrario el individuo además de torpe en la cama, venía poco dotado de serie, la señorita ponía la lengueta en la posición 5 haciendo chocar los dientes entre sí a gran velocidad. Era entonces que el crítico sonreía. Ante la demanda de “El crítico sonríe” , los comerciantes llamaban a la casa BRAUN pidiendo el dichoso producto. La casa BRAUN afirmaba desconocer su propio “producto estrella”. Pero las espectativas de los consumidores crecían cuanto más se percataban de “la gran demanda” (falsa) del nuevo producto, que hacía imposible encontrar una tienda en la que aún quedara.
El objetivo de los universitarios no fue otro que demostrar cómo colapsar fácilmente el sistema capitalista creando una gran demanda en el “consumariado” para un producto que no existe en la cadena de producción capitalista, y por otra parte demostrar lo que todos sabemos… el consumidor de TV es bastante tonto. Si tienen cámara de video, no duden que podran expresar mejor sus ideas y convertirse… en el mejor vendedor del mundo. ¿Es viejo?, beba Sprite.
Log Night* es otro producto de la factoría ZItun
27 Julio, 2008 a las 12:22 pm |
Me pregunto si en la actualidad sería posible también colapsar el sistema capitalista, que habrá evolucionado un poco en los últimos 30-40 años.
Lo único que me viene a la memoria es Nintendo ON de Pablo Belmonte, sin embargo se trataba de una protesta y no de marketing antisistema…
28 Julio, 2008 a las 2:57 am |
Ciertamente no lo sé, llevaba años sin evocar este recuerdo. Hoy es difícil lograr una cuña publicitaria en TV sin no dispones de mucho dinero. No obstante jamás descartaría que alguien lo vuelva a intentar. Superdotados los hay a puñados, de modo que universitarios inteligentes más.
Respecto a Pablo Belmonte sí, fue una protesta, pero lo basó inteligentemente en el diseño de “Casco cerebral” ofrecido con todo lujo de detalles por Sir Arthur C. Clarke en 1997 (The Final Odissey), junto a conceptos como “energía infinita” (bomba de vacío, detonada por Rusia precisamente) o el impulso inercial. ¿No es curioso que desde entonces nadie reivindique estar trabajando en ello?.