Ecología no es ecologismo (la ecología como excusa para más capitalismo). A partir de ahí, y como no tenemos un pequeño problema sino una URGENCIA, frente a un lifting de 7 propuestas del periódico “Público”, añado mis 10 aprendidas en los años 70, que allí ya dábamos la vara al capital. Por cierto, las recordé a raíz de un pensamiento luminoso de Gabriel en Sacrcityrent.
1) Separación de poderes: Político y Empresa. Si gobiernan las empresas, con su monoprincipio ético del “Si nos da dinero, está bien hecho”, adiós al planeta.
2) Re-estructuración de la industria: no fabricar lo innecesario. El capitalismo explota recursos y después se pregunta qué puede venderse que esté fabricado con esos materiales. Imprimir todo tu Flickr puede ser la “solución final” para el amazonas (Mort dixit). Ponerse de acuerdo si libertad es vender todo aunque luego haya que afrontar la obesidad que produce esa “libertad de mercado alimentario”. Idem objetos de lujo, perfumes a los que los ciudadanos nunca acceden, diamantes que cuestan vidas humanas, etc, y que a raíz del cambio climático ha dado pie a las nuevas Ferias para millonarios que andan estos días celebrándose en el planeta y ocupando espacio en los telediarios y páginas de la prensa.
3) Peatonalización de los centros urbanos, sinó no tiene sentido apelar al transporte público que ha de enfangarse con los atascos de las ciudades. Sólo entonces tiene sentido caminar o ir en bicicleta. Llegar tarde y conducir como tortugas no es ecología.
4) Adiós a la “TV 24 horas”; los alcaldes y su: “todos los dias ponga una farola nueva, por lo menos”; ¿Hay luz más allá de las puertas de las discotecas?. ¿Escenarios de conciertos?. ¿Campos de fútbol que sólo se usan hora y media cada quince días?. Relanzar el comercio de barrio: vas andando y no te lo empaquetan en polietileno ni tanto plástico. Adecuar el horario laboral al horario solar, suma y sigue.
5) ¿Algo sobre industria militar, por favor?: maniobras, miles de horas de vuelos absurdos, pruebas atómicas y de vacío (confesadas o no), ¿Es sostenible la industria del armamento?. ¿O eso no eleva la temperatura del mar ni agrava el efecto hibernadero?. ¿Contaminan las plataformas petrolíferas que dan de beber a los ejércitos?. ¿Conquistar los pozos petrolíferos de Irak ha sido una lección de ahorro energético?.
6) ¿Es científico preguntarse “nucleares sí o nó”?. TVFrance 24 está poniendo una publicidad tremenda entre las que destaco esta: centrales térmicas como las puntas de un iceberg que tiene sumergido un hongo nuclear bajo las aguas.
7) ¿Es el capitalismo el sistema económico más indicado para gestionar el agotamiento de recursos del planeta y la crisis del clima?.
8.- Ese invento del “Desarrollo sostenible”… ¿A quién necesitan sostener?.¿Es algo más valioso para ellos que el clima?. ¿Es alguien?. ¿Acaba por 8 y empieza por G?.
9) Las centrales nucleares y térmicas, ¿Se refrigeran sus reactores con agua desalada, coca-cola, o con nuestra agua potable que escasea?.
10) Transatlánticos, aviones particulares, yates, industrias alimentarias para mascotas, peluquerías, guarderías y residencias caninas, ¿han de seguir funcionando hasta el último día de vida sobre el planeta?. Tal vez se sientan ustedes como en el Titánic y yo aún no me he enterado que es de eso de lo que hablan cuando me dicen “desarrollo sostenible“.
Radical: en palabras de Karl Marx, viene de “Raíz”, de acudir a la raíz de un problema.
Utopía: la que nos recuerda el horizonte de la democracia.
Actualización 9/12/2007 : El bioetanol y el truco del almendruco de las emisiones de JJ Merelo
7 Diciembre, 2007 a las 10:18 am |
Gracias por la referencia. Cuando se habla de ecologismo (y ya puesto de paso sostenibilidad como término moderno para reinventarse a uno mismo sin cambiar nada) y cuando empiezas a desgranar listas sobre conflictos de intereses y alienación del ciudadano, siempre pienso en el gran y mejor consejo: “consumir menos”.
¿Por qué nadie se atreve a decirlo? ¿Lo van a decir canales de televisión que se alimentan de los productos que venden? ¿Compañías eléctricas que ganan a partir de lo que consumimos y no de lo que ahorramos? ¿Fabricantes de envases cada vez más sofisticados? ¿Políticos que, al final de su ciclo electoral, enarbolan la bandera del crecimiento del PIB? ¿Consumidores que prefieren pasar el fin de semana en el centro comercial que ir de excursión al campo? Al menos estos últimos, con su fin de semana comercial, preservan la naturaleza indirectamente.
¿Quién se atreve a decir “consumid menos”? Quizá si un nuevo profeta viniera a la Tierra… aunque está claro que acabaría tan alienado y crucificado como cualquiera de nosotros.