Una riada incómoda

“Otra vez inundaciones, daños y angustias en Valencia. El alcantarillado funciona mal o no funciona. ¿Es insuficiente, está total o parcialmente cegado por el barro?. El río sigue como en octubre, poco más o menos. Y estamos en junio. ¿Vamos periodísticamente, a gastar la pólvora en palabras?. No creemos que es caso sea para disparar salvas de literatura savonarolesca, de cara a la galería. Los hechos son los que hablan. Y con hechos hay que responder.

¿No se habla de soluciones grandes?. Que se aireen, que las conozcamos pronto. Y que se acometa la más conveniente. Sin olvidar aquellos trabajos preparatorios o auxiliares que eviten o amortiguen los posibles peligros de una catástrofe que se produjera en el período de transición entre la situación actual y la gran solución definitiva. Pocas y cortas palabras. Que hablen los hechos. Las calles de Valencia se llenaron ayer otra vez de agua. El agua se manifestó ayer por nuestras calles. Como si tuvieran corazón… y coraje”. Las Provincias, 19 de junio de 1958

Como consecuencia de una riada ocurrida un año después de la que se ha recordado estos dias en la prensa valenciana, el alcalde de la ciudad Tomás Trénor Azcárraga hizo un discurso que la censurá impidió por todos los medios que se publicara. En la primera página del diario del 19 de junio, un recuadro con el título “¿Palabras?” insinuaba el contenido censurado por las autoridades militares valencianas de las palabras del alcalde. Lo de que el agua se había manifestado por las calles porque ella al menos tenía co…raje molestó al inquilino del Pardo. Al día siguiente, un texto sin firmar, titulado “Una sesión histórica del Ayuntamiento”, repasaba los acontecimientos de aquellos dias. Martí Domínguez, director de Las Provincias, se había convertido en un elemento incómodo para el régimen militar. Un mes después se vio obligado a dimitir junto con el Marqués de Dos Aguas (Alcalde de Valencia). La ley de memoria histórica, por cierto, le convierte también en incómodo (50 años después) para este régimen de ahora. No os extrañe que le cambien el nombre a su palacio por el de “Palacio de la igualdad de género”.

 

El instructor del sumario contra Martí Domínguez se llamaba Néstor Gallego Caparrós, que llegó a reunir hasta 22 “pruebas y actitudes” contra dicho periodista. El expediente está lleno de frases suculentas que -por supuesto- nadie leerá ni publicará jamás. Sólo los que tienen carnet de izquierdas pueden decir que ejercieron el periodismo durante la dictadura porque de algo había que comer. El resto ha de ser purgado por la Ley de memoria histórica. Entre otras acusaciones figuraba haber “osado” publicar un artículo que le había sido expresamente retenido para que jamás viera la luz: “La batalla de Almansa, desgracia nacional”.

 

En Madrid, el director general de Prensa le envió una carta reprendiéndole, por ejemplo, de este modo: “El recuadrar un texto es ya más que excesivo, y exige una consideración inaplazable. Por otra parte, frases de esa índole y estilo (”el agua se manifestó ayer por nuestras calles”) en asuntos tan graves, no solucionan lo que se denuncia sino que enconan los ánimos y los excitan más allá de lo previsible”. Martí Dominguez le replicó que “Los autores de la granizada, que no son famosos ciertamente por atreverse valientemente si no es con pobres gentes o con quienes ellos creen “caídos”, no se hubieran atrevido a llevar tan lejos su discrepancia (con el régimen)”.

 

p.d.- estos dias no había visto publicado este suceso en ningún sitio y he querido contároslo yo

Una respuesta para “Una riada incómoda”

  1. Martí Domínguez Dice:

    Querido Zhuque:
    quiero agradecer el recuerdo que tienes de mi abuelo, Martín Domínguez Barberá. Has sido de los pocos que estos días de conmemoraciones grandilocuentes han tenido unas palabras de afecto hacia él. Me gustaría contactar contigo y conocer –si es posible– ese sumario de frases “suculentas”. Muchísimas gracias por todo!
    Martí Domínguez Romero

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