El carrillón

Me ha regresado usted, con el carrillón de Radio Intercontinental, a mi juventud: Mi madre trabajaba en unos “Ultramarinos” (quién pilla esa “tienda” hoy día :D )y mis hermanos y yo hacíamos los deberes en las oscuras tardes de invierno, en silencio, escuchando de fondo Radio Intercontinental. Tengalo por seguro: ha sido ese carrillón. Y las tardes de enfermedad postrados en la cama, escuchando la radio las 24 horas del día. Si era mañana lluviosa percibida desde la cama, como si era la sobremesa y el sol se atrevía a visitar la colcha, deambulando por ella de un extremo al otro. ¡O por la noche!, como no habríamos de ir al colegio se nos permitía tener el “transistor” encendido hasta quedarnos dormidos y despertar a las 0nce de la noche con… sí, con su mágico carrillón.

Cfr: El carrillón de la NBC, by Muxfin & VersaFon

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